A veces me siento Alicia. Delante de un laberinto, en el que me da miedo entrar. Asustada por no tener la más remota idea de como acabará la aventura. Pero nadie puede librarnos de nuestros laberintos, de esos que vamos encontrando en nuestro camino. Debemos enfrentarnos a ellos, a los laberintos, a los problemas. Entrar y arriesgarse, y esforzarse por salir. Salir victorioso. Saber que a pesar de eso, puede que nos encontremos a personajillos que nos hagan felices, que le den otro color a la vida. Personajes como el Conejo Blanco que va tan rápido que sin querer nos hace acelerar a nosotros tambien. Dejar de ser pasivos. O encontrar al gato que nos recuerda que siempre habrá sonrisas. Por muy mal que estemos, por muy invisibles que creeamos ser para los que nos rodean. Sonreir, ante todo.
Y empezar a ser Alicia, y que nuestro mundo sea una maravilla. A veces cuesta, pero nada es imposible.

No hay comentarios

Publicar un comentario