Podríamos vivir siempre en una eterna merienda. Con el pijama puesto (pero estupendas) y eligiendo bombones a cada momento. Saborerar miles de cafés y rones, llegados de los más recónditos lugares del mundo. Bailar las canciones que más nos gustan, las que nos hacen sentir más libres. Podríamos hacer los deberes subidas en unos enormes tacones, en una biblioteca del centro de London, y practicar así tambien. Ir de compras. How many .... ??? Subir en nuestro descapotable y llevar las gafas de sol más grandes que nuestras facciones admitan. Pero bueno podríamos empezar por sentarnos a merendar y hacer los deberes. Un buen principio es siempre un buen fin.

1 comentario

  1. Pues la verdad que sí, podríamos hacer tantas cosas en esta vida y no la hacemos,,, bien porque no se pueden o bien porque desaprobechamos el tiempo de una forma que a veces flipo.
    En fin que me encanta que empecemos por esa merienda y haciendo juntas los deberes de inglés para, quien sabe, si ir despues a Londres y poder practicar como auténticas nativas, jajaja.
    Te quiero mil!
    Gracias por la entrada, aunque salga como una bordonera eligiendo el pastel más bueno para luego no comermelo, jajaj , lo que no me pase a mi.
    Chao princesita mia.

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