Puedo seguirte al fin del mundo, incluso con los ojos vendados, si así me lo pides. Puedo mudar mi sonrisa de ciudad si con eso ilumino tus noches a oscuras. Puedo dejar de andar mis caminos, los llanos, limpios y sencillos y adentrarme en los dificiles y pedregosos si tu vas a mi lado cogiendome siempre de la mano. Puedo robar sueños y desgastarlos por ahí contigo si con ello me aseguras que tus noches de viernes serán solo mías. Puedo darte más de lo que nunca di si prometes mirar solo mis ojos. Puedo empezar a creer que me quieres si cada vez que lo digas estás como muy lejos a 870 cm de mi. Podría empezar a hacer miles de cosas. Comencé con una: Ya no creo tus mentiras, ni siquiera tus verdades.

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