Susanita, ... ¿por qué no te callas?. Quién dice Susanita, dice cualquier otro nombre. Y es que a veces tenemos la boca demasiado grande. Se nos escapan cosas que no debemos. Soltamos palabras que no vienen al cuento, o que tienen demasiada repercusión. En algunas ocasiones, incluso nosotros mismos nos hemos quedado bocas con nuestras palabritas. En otras, después de la reflexión nos lamentamos una y otra vez, "por qué tienes la boca tan grande". Y es que somos dueños de lo que pensamos pero exclavos de lo que decimos. A veces esa exclavitud hace que se rompan grandes lazos, como los del amor o la amistad. Otras veces, nos echan del trabajo o nos consideran persona nom grata en un círculo determinado de personas. ¿Debemos pensar antes de hablar? ... Pero, los que piensan mucho antes de hablar no son del todo sinceros y claros, ya que detrás de sus buenas palabras pueden esconderse oscuras tramas para conseguir cualquier cosa. Es complicado el arte de hablar, y sobre todo el arte de callar. Cuántos refranes: el que calla otorga, me gustas cuando callas porque estás como ausente, es preferible callar y parecer idiota que hablar y despejar todas las dudas, hablando se entiende la gente, .... o no .... Yo prefiero decir siempre las cosas como las pienso, y ya está. Hay que expresar y yo en esas cosas soy transparente como el agua ... Pero en muchas ocasiones también pensé: Susanita, es impresionante la bocaza que gastas!!!!!

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