Y hablaron de ceguera. De su ceguera. No es el vestido. Son tus ojos. NO es que yo sea preciosa; son tus ojos los que me reflejan así. Siento decirte que nada es como tu lo ves. Lo siento. Es tu ceguera, que no te deja ver. Tu ceguera. Esa que distorsiona las cosas. Que distorsiona la realidad. Que, sobretodo, me distorsiona a mi. Mi sonrisa no es perfecta. Es tu ceguera. NO soy maravillosa; son tus ojos que me conciven así. - Déjame ser ciego mucho tiempo, por favor. Deja que mis ojos te vean así siempre. Preciosa. Con ese vestido. O con cualquier otro. Pero que tu reflejo en mi sea siempre ese que me vuelve loco.

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