Cuando vamos a comprar un coche o una casa, antes siempre nos informamos muy bien del precio, de las cualidades, si tuvo antes dueño, el estado en el que se encuentra, para qué puede servirnos, ... Y después de analizar, pensamos detenidamente si nos interesa la inversión o no. Si de verdad puede salirnos rentable. Si hacemos eso con las cosas, porqué no antes de enamorarnos buscamos referencias, buscamos información, y sopesamos si ese amor es beneficioso para nosotros. Enamorarse es algo tan importante que deberiamos hacerlo. Mirar estadísticas, pedir antecedentes, ... pero claro ... enamorarse no es algo premeditado y por eso no nos da tiempo a nada. De repente nos vemos envueltos en una nube donde solo hay sonrisas, caras tontas y besos. Cuando nos damos cuenta de lo que está pasando ya es demasiado tarde para ponerse a buscar referencias. Porque por muchas que nos den, buenas o malas, nos dará igual. Porque cuando nos enamoramos todo nos da igual. Es una pena que no podamos pedir antecedentes ni valorar con estadísticas antes de enamorarnos. Pero sobre todo, lo peor, es que el amor no viene con garantías, como los coches o las casas.

1 comentario

  1. y yo digo: ¡menos mal que no podemos pedir referencias en el amor! Acabaríamos todos enamorados de la misma persona inadecuada!

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