Descubrió que no existía nada peor que ahogarse en un hueco vacío.
¿Un hueco vacío?
Cómo pudo llegar a tal extremo, si siempre tuvo cuidado.
Cómo podía hacerse tanto daño. Cómo conseguir salir de ese hueco. Ése que estaba tan vacío. Ése en el que ya no quedaba nada.
Apretaba tanto las manos, para olvidar, que incluso le temblaban.
Prometió tantas veces olvidar. Pero todas las promesas caían en ese hueco. Un hueco que siempre estaba vacío...
Sin nada, como ellos en la distancia. Vacíos, sin nada que ayudase a llenar huecos.
Soledad de ventanas sin cortinas.
Palabras grabadas a fuego en la piel, pero que solo se dijesen una vez.
Búscame en este vacío. Llena de nuevo tu hueco.

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